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Lo esencial para empezar a hacer cerámica en casa

De una mesa en casa a tus primeras piezas hechas a mano: materiales, herramientas y consejos sencillos para empezar.

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El interés por la cerámica puede empezar con un jarrón en un escaparate, un detalle hecho a mano o las ganas de crear algo propio. Después llega la pregunta: ¿por dónde empezar?

Para mí, todo empezó en casa, en una sencilla mesa de IKEA. Una superficie lisa, unas pocas herramientas y espacio suficiente para dejar una pieza sin terminar: ese fue mi primer lugar de trabajo.

Si quieres experimentar con la arcilla, mi consejo es empezar por el modelado a mano. Puedes aprender a dar forma a tus primeros objetos con pocas herramientas y encontrar un taller de cerámica cercano que los cueza por ti.

01 / EN LA PRÁCTICA

Un pequeño espacio para la arcilla

Una mesa amplia y estable, con buena luz, es un buen punto de partida. Una superficie lisa facilita la limpieza: al trabajar con loza blanca, me resultaba fácil retirar los restos con un paño húmedo, sin detergentes. Lo mismo ocurría con el suelo de madera de casa.

Evita trabajar sobre una alfombra, donde los restos y el polvo de arcilla pueden quedar atrapados entre las fibras. Recoge los restos de la mesa en un cuenco y pasa un paño mojado; un paño húmedo también sirve para el suelo. Mantén la zona de trabajo separada del lugar donde preparas la comida.

02 / EN LA PRÁCTICA

Dónde comprar materiales y cocer tus primeras piezas

Las tiendas de bellas artes venden muchos materiales para modelar, pero encontrar un proveedor especializado en cerámica puede requerir algo de búsqueda. Merece la pena: podrás pedir consejo sobre arcillas, herramientas y productos de decoración.

Algunos proveedores también tienen horno y ofrecen un servicio de cocción a quienes trabajan en casa. Pregunta por sus condiciones y precios: puede ser una opción asequible para tus primeras piezas.

Si no sabes por dónde empezar, busca un taller que ofrezca clases de cerámica. Incluso una sola clase puede ayudarte a orientarte. Quien lleve el taller podrá recomendarte proveedores y lugares donde cocer tus trabajos.

03 / EN LA PRÁCTICA

Elegir la arcilla

Una de las primeras cosas que debes comprobar al comprar arcilla es su temperatura de cocción. Encontrarás:

  • Arcillas de baja temperatura, entre ellas muchas pastas de loza, que suelen cocerse alrededor de 1.000–1.100 °C.
  • Arcillas de alta temperatura, entre ellas diversas pastas de gres, que suelen cocerse alrededor de 1.200–1.300 °C.

Ambas ofrecen colores, matices y texturas diferentes. Elige la arcilla según el acabado que buscas, comprobando que el horno disponible pueda alcanzar la temperatura necesaria.

Una sencilla loza blanca de baja temperatura es un buen comienzo. Muchas piezas de Anaya se han realizado con este material.

Anota siempre la temperatura de cocción indicada en el envase. También te orientará al elegir colores bajo cubierta, engobes, esmaltes y cubiertas transparentes compatibles, formulados para temperaturas concretas. Indica al taller exactamente qué arcilla has utilizado y cómo debe cocerse.

Una breve nota sobre las pastas de secado al aire: están pensadas principalmente para objetos decorativos. El secado por sí solo no les aporta las propiedades de la cerámica cocida. No des por hecho que sean aptas para el contacto alimentario o para jarrones con agua; un barniz protector no garantiza ninguno de esos usos.

04 / EN LA PRÁCTICA

Las herramientas esenciales

Para empezar, prepararía este pequeño equipo:

  • Un hilo cortador de arcilla de metal o nailon, para separar una porción del bloque.
  • Un cuenco pequeño con agua y una esponja suave, para humedecer, alisar y enjuagar las herramientas.
  • Un paño, para limpiar la mesa con agua.
  • Un cuenco para recoger los restos.
  • Bolsas y film de plástico, para mantener húmeda la arcilla y cubrir las piezas sin terminar.
  • Riñones o rasquetas de bordes curvos y rectos, para alisar las superficies.
  • Vaciadores, para retirar la arcilla sobrante.
  • Palillos de modelar de madera, para dar forma y retocar. Prefiero los de extremos redondeados.
  • Una aguja de ceramista, para cortar decoraciones y marcar detalles.
  • Un pincel, para aplicar barbotina y rematar los detalles.
  • Un recipiente pequeño para la barbotina, que se prepara mezclando arcilla y agua.
  • Una herramienta metálica para rayar, para marcar las superficies antes de unir partes o decoraciones con barbotina.
  • Una torneta manual, para llegar cómodamente a todos los lados de la pieza. La primera que utilicé fue una tabla giratoria de quesos de IKEA. La torneta profesional puede llegar más adelante.

Si quieres probar la técnica de planchas, añade un rodillo y dos guías de grosor.

05 / EN LA PRÁCTICA

Mantener húmeda la arcilla y reutilizar los restos

Corta solo lo que necesites y cierra bien el envase con un nudo o una goma. Una segunda bolsa ayuda a conservar la humedad. A veces envuelvo el bloque con un paño ligeramente húmedo.

Envuelve en plástico los trozos de arcilla blanda reutilizables y los trabajos sin terminar. Añade un poco de agua solo cuando sea necesario, sin ablandar demasiado la arcilla.

Recoge los restos pequeños, húmedos o secos, en un cuenco, separados de los esmaltes y de otras arcillas. Si tienes muchos, déjalos en remojo, espera a que se evapore el exceso de agua y amasa de nuevo la arcilla. Con una cantidad menor puedes preparar barbotina: arcilla mezclada con agua hasta obtener una consistencia fluida, útil para unir piezas.

Para utilizarla, raya las dos superficies, aplica un poco de barbotina y presiónalas con cuidado. Las partes deben tener un nivel de humedad similar.

Pequeños restos listos para empezar de nuevo: arcilla para modelar o barbotina.
Pequeños restos listos para empezar de nuevo: arcilla para modelar o barbotina.
Raya, aplica barbotina y une con cuidado.
Raya, aplica barbotina y une con cuidado.
UN GESTO SENCILLO QUE APRENDER

Antes de unir,
prepara la superficie.

Unas pequeñas marcas en ambas superficies ayudan a que se adhieran. Añade un poco de barbotina y presiona suavemente.

06 / EN LA PRÁCTICA

Tu primer objeto

Un cuenco pequeño o un jarrón pueden ser un buen comienzo. Las tres técnicas principales de modelado a mano son:

  • Churros: forma rollos de arcilla y superponlos y únelos para levantar las paredes. Es la técnica que utilizo para el cuerpo de mis jarrones.
  • Planchas: extiende la arcilla en láminas, córtalas y ensámblalas.
  • Pellizco: parte de una bola de arcilla, crea una abertura con el pulgar y afina las paredes entre los dedos.

Puedes dejar que la forma cambie mientras trabajas. Un jarrón irregular puede tener un carácter propio.

Construcción por churros, un rollo de arcilla cada vez.
Construcción por churros, un rollo de arcilla cada vez.
07 / EN LA PRÁCTICA

Del secado a la cocción

Deja secar la pieza lentamente. Puede tardar varios días o más, según su grosor, tamaño y entorno.

La etapa más delicada es cuando la pieza está completamente seca, pero todavía no se ha cocido. Puede romperse con mucha facilidad. Para llevarla al taller, prepara una caja con paños o toallas suaves que la mantengan quieta sin presionar las partes frágiles. Puedes utilizar la misma caja para traerla a casa.

Después de la primera cocción de bizcocho, puedes pasar a la decoración y el esmaltado. Entre los materiales que conviene conocer están:

  • Los colores bajo cubierta, para decorar antes de cubrir con una cubierta transparente compatible y cocer de nuevo.
  • Los engobes, recubrimientos a base de arcilla que colorean la superficie. El momento de aplicación depende del producto: algunos se utilizan antes del bizcochado.
  • Los esmaltes, disponibles como líquidos listos para usar, de colores lisos o con efectos, o en polvo. Empezaría por los productos preparados; trabajar con polvos requiere indicaciones y precauciones específicas.

Sigue las instrucciones de los productos y acuerda las cocciones con el taller. Para platos, tazas y cuencos destinados a alimentos, comprueba también la idoneidad de los materiales y de la superficie terminada.

08 / EN LA PRÁCTICA

Antes de recogerlo todo

Recoge los restos y limpia la mesa. Enjuaga las herramientas en el cuenco con agua, evitando verter residuos de arcilla en el fregadero. Deja que la arcilla se deposite, separa el agua y recupérala para modelar o preparar barbotina.

Utiliza otro cuenco para los materiales de decoración y los esmaltes: sus residuos deben quedar separados de la arcilla que quieras reutilizar.

Tu primer espacio de trabajo puede ser sencillo. Con el tiempo descubrirás qué herramientas utilizas más, qué formas te interesan y cuánto espacio quieres dedicar a la cerámica. Para empezar, haz un poco de sitio en la mesa a las ganas de probar.